Euskal Memoria ha hecho aflorar dece- nas de historias trágicas derivadas del conflicto que llevaban décadas totalmente ocultas, que simplemente no fue- ron noticia o que se trataron como meros sucesos.
La investigación llevada a cabo por la fundación Euskal Memoria sobre el periodo 1960-2010 ha permitido sacar a la luz varias decenas de muertes que nunca han sido conocidas o nunca han aparecido vinculadas al conflicto armado en Euskal Herria, pero que no se hubieran producido sin su existencia. La casuística es muy variada: fallecidos a consecuencia de la cárcel, de detenciones, de torturas, de cargas policiales, de controles, de persecuciones... pero todas tienen un denominador común. No aparecen en los listados de víctimas manejados hasta el momento, una cuestión de plena actualidad. De hecho, esta semana GARA informaba de que el Gobierno de Lakua ha encargado a una empresa externa elaborar el listado de «las otras víctimas». Muchos de los 474 casos de muertos por la represión censados por Euskal Memoria, de 1960 hasta 2010, nunca han sido víctimas, ni siquiera «colaterales».
Este periódico ha tenido acceso al material recopilado, que verá la luz en la próxima Feria de Durango y se distribuirá después sólo entre los promotores de la fundación. Llama la atención que los casos catalogados ahora no sólo se remontan a los años 60 y 70, más opacos informativamente, sino que también los hay bastante más recientes. Son dramas humanos a los que nunca se ha dado una dimensión política, y que muchas veces ni siquiera han llegado a ser noticia de alcance. Estos son algunos de los que difundirá ``No les bastó Gernika'':
Fallecidos camino a prisión... en 1969
Habitualmente se considera que el primer accidente mortal producido por la dispersión carcelaria fue en 1982. Sin embargo, en 1969 -año en que se superó la cota de 800 presos- ya hubo una tragedia derivada del exilio y de la prisión. El 26 de julio, el matrimonio formado por Miren Zumalde Romero y Antton Guridi Garai volvía de visitar a Xabier -hermano de Miren- en Lapurdi, donde estaba refugiado. Su otro hermano, Benito Zumalde, se encontraba preso en Burgos. A la altura del corredor del Cadagua, su vehículo se estrelló. Ambos murieron.
De la cárcel a la tumba con 32 años
El de Txomin Muiños Formoso es un caso muy poco conocido de desasistencia sanitaria en prisión con consecuencias mortales. Nacido en Gallarta en 1954, Euskal Memoria refiere que pasó a la clandestinidad tras ingresar en el PCE (r). Sufría la enfermedad de Adison, que requiere de una medicación especial que el joven no podía conseguir si quería esquivar a la Policía. «En setiembre de 1979 fue detenido por primera vez en Gasteiz. Tras diez días en la DGS, donde fue torturado, pasó a la cárcel de Zamora», narra el libro. Salió de prisión a los seis meses y siguió su trabajo político en Galicia, pero en 1980 fue detenido de nuevo y permaneció más de cuatro años preso. «Esto, sumado a las brutales torturas, represión y falta de atenciones médicas, sumió a Txomin en una profunda crisis mental, que le llevó a la muerte al poco tiempo de salir de la cárcel, concretamente el 3 de enero de 1986». Conclusión: «Si hubiera sido atendido correcta y farmacológicamente en prisión, seguiría entre nosotros. Tal vez enfermo, pero vivo».
Joxe Mari Quesada, víctima de Melitón
Joxe Mari Quesada era vecino del barrio donistiarra del Antiguo. Fue detenido numerosas veces a partir de 1961 y encarcelado dos años bajo la acusación de apoyar económicamente a familiares de presos. En 1965 se le juzgó por pertenecer a ETA. Entre tanto, se ha constatado que fue citado personalmente por Melitón Manzanas, el jefe policial de Gipuzkoa, en el Gobierno Civil, «donde padeció largos interrogatorios y repetidas sesiones de tortura. Falleció el 17 de enero de 1968 a los 35 años, tras desarrollar un abceso en la cabeza fruto de los numerosos golpes que recibió, tanto en sus detenciones como en las manifestaciones de la época. La última de ellas, el Primero de Mayo de 1967 en Donostia, cuando llegó a casa en muy mal estado, aquejado de una intensa cefalea», relata Euskal Memoria. Melitón Manzanas es reconocido oficialmente como víctima al haberle matado ETA; Joxe Mari Quesada, no.
Tres casos de brutalidad franquista
``No les bastó Gernika'' recoge otros casos más de muertos de la tortura franquista totalmente obviados y, por tanto, olvidados. El más tétrico es el de María Mercedes Ancheta, nacida en Venezuela de padres vascos y detenida en Donostia en la redada que siguió al atentado contra un tren de ex combatientes franquistas en 1961. El diario ``El Nacional'' de Caracas detalló las «salvajadas» atribuidas también a Melitón Manzanas, incluidos abusos sexuales irreproducibles por su brutalidad. Tras ocho días en comisaría, salió muy malherida y falleció en Caracas, 46 días después. Era el año 1961. Once años después moriría Juanjo Munduate, vecino de Basauri, a quien las torturas le produjeron episodios de ataques epilépticos, uno de los cuales acabó con su vida en los meses siguientes. Y el mismo año perdió la vida Alfredo Valcárcel, un pintor de Arrigorriaga torturado en la comisaría de Indautxu. «La Policía sabía que sólo tenía un riñón y se centró en él, haciéndole orinar sangre y perder el conocimiento (...) Falleció años más tarde, una vez recuperada la libertad, como consecuencia de las lesiones renales que arrastraba».
Dos controles policiales trágicos
En estos 50 años se han contabilizado numerosas muertes por tiroteos o emboscadas en controles de carretera, pero también algunos casos de «accidentes» muy poco conocidos. Uno de ellos ocurrió hace apenas cuatro años, el 10 de marzo de 2006, cuando una vecina de Pasaia de 63 años murió en el alto de Gaintxurizketa al chocar con un todoterreno de la Guardia Civil. El asunto fue tratado como un suceso de tráfico más. Otro tanto pasó con la muerte de un vecino de Plentzia de 50 años en el peaje de la A-15 en Zuasti, el 15 de febrero de 1998. Falleció en una colisión en cascada provocada por un control de la Guardia Civil que estaba destinado a identificar a quienes regresaban de un mitin nacional de HB en Iruñea.
noviembre 23, 2010
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