noviembre 23, 2010

Euskal Memoria ha hecho aflorar dece- nas de historias trágicas derivadas del conflicto que llevaban décadas totalmente ocultas, que simplemente no fue- ron noticia o que se trataron como meros sucesos.

La investigación llevada a cabo por la fundación Euskal Memoria sobre el periodo 1960-2010 ha permitido sacar a la luz varias decenas de muertes que nunca han sido conocidas o nunca han aparecido vinculadas al conflicto armado en Euskal Herria, pero que no se hubieran producido sin su existencia. La casuística es muy variada: fallecidos a consecuencia de la cárcel, de detenciones, de torturas, de cargas policiales, de controles, de persecuciones... pero todas tienen un denominador común. No aparecen en los listados de víctimas manejados hasta el momento, una cuestión de plena actualidad. De hecho, esta semana GARA informaba de que el Gobierno de Lakua ha encargado a una empresa externa elaborar el listado de «las otras víctimas». Muchos de los 474 casos de muertos por la represión censados por Euskal Memoria, de 1960 hasta 2010, nunca han sido víctimas, ni siquiera «colaterales».

Este periódico ha tenido acceso al material recopilado, que verá la luz en la próxima Feria de Durango y se distribuirá después sólo entre los promotores de la fundación. Llama la atención que los casos catalogados ahora no sólo se remontan a los años 60 y 70, más opacos informativamente, sino que también los hay bastante más recientes. Son dramas humanos a los que nunca se ha dado una dimensión política, y que muchas veces ni siquiera han llegado a ser noticia de alcance. Estos son algunos de los que difundirá ``No les bastó Gernika'':

Fallecidos camino a prisión... en 1969

Habitualmente se considera que el primer accidente mortal producido por la dispersión carcelaria fue en 1982. Sin embargo, en 1969 -año en que se superó la cota de 800 presos- ya hubo una tragedia derivada del exilio y de la prisión. El 26 de julio, el matrimonio formado por Miren Zumalde Romero y Antton Guridi Garai volvía de visitar a Xabier -hermano de Miren- en Lapurdi, donde estaba refugiado. Su otro hermano, Benito Zumalde, se encontraba preso en Burgos. A la altura del corredor del Cadagua, su vehículo se estrelló. Ambos murieron.

De la cárcel a la tumba con 32 años

El de Txomin Muiños Formoso es un caso muy poco conocido de desasistencia sanitaria en prisión con consecuencias mortales. Nacido en Gallarta en 1954, Euskal Memoria refiere que pasó a la clandestinidad tras ingresar en el PCE (r). Sufría la enfermedad de Adison, que requiere de una medicación especial que el joven no podía conseguir si quería esquivar a la Policía. «En setiembre de 1979 fue detenido por primera vez en Gasteiz. Tras diez días en la DGS, donde fue torturado, pasó a la cárcel de Zamora», narra el libro. Salió de prisión a los seis meses y siguió su trabajo político en Galicia, pero en 1980 fue detenido de nuevo y permaneció más de cuatro años preso. «Esto, sumado a las brutales torturas, represión y falta de atenciones médicas, sumió a Txomin en una profunda crisis mental, que le llevó a la muerte al poco tiempo de salir de la cárcel, concretamente el 3 de enero de 1986». Conclusión: «Si hubiera sido atendido correcta y farmacológicamente en prisión, seguiría entre nosotros. Tal vez enfermo, pero vivo».

Joxe Mari Quesada, víctima de Melitón

Joxe Mari Quesada era vecino del barrio donistiarra del Antiguo. Fue detenido numerosas veces a partir de 1961 y encarcelado dos años bajo la acusación de apoyar económicamente a familiares de presos. En 1965 se le juzgó por pertenecer a ETA. Entre tanto, se ha constatado que fue citado personalmente por Melitón Manzanas, el jefe policial de Gipuzkoa, en el Gobierno Civil, «donde padeció largos interrogatorios y repetidas sesiones de tortura. Falleció el 17 de enero de 1968 a los 35 años, tras desarrollar un abceso en la cabeza fruto de los numerosos golpes que recibió, tanto en sus detenciones como en las manifestaciones de la época. La última de ellas, el Primero de Mayo de 1967 en Donostia, cuando llegó a casa en muy mal estado, aquejado de una intensa cefalea», relata Euskal Memoria. Melitón Manzanas es reconocido oficialmente como víctima al haberle matado ETA; Joxe Mari Quesada, no.

Tres casos de brutalidad franquista

``No les bastó Gernika'' recoge otros casos más de muertos de la tortura franquista totalmente obviados y, por tanto, olvidados. El más tétrico es el de María Mercedes Ancheta, nacida en Venezuela de padres vascos y detenida en Donostia en la redada que siguió al atentado contra un tren de ex combatientes franquistas en 1961. El diario ``El Nacional'' de Caracas detalló las «salvajadas» atribuidas también a Melitón Manzanas, incluidos abusos sexuales irreproducibles por su brutalidad. Tras ocho días en comisaría, salió muy malherida y falleció en Caracas, 46 días después. Era el año 1961. Once años después moriría Juanjo Munduate, vecino de Basauri, a quien las torturas le produjeron episodios de ataques epilépticos, uno de los cuales acabó con su vida en los meses siguientes. Y el mismo año perdió la vida Alfredo Valcárcel, un pintor de Arrigorriaga torturado en la comisaría de Indautxu. «La Policía sabía que sólo tenía un riñón y se centró en él, haciéndole orinar sangre y perder el conocimiento (...) Falleció años más tarde, una vez recuperada la libertad, como consecuencia de las lesiones renales que arrastraba».

Dos controles policiales trágicos

En estos 50 años se han contabilizado numerosas muertes por tiroteos o emboscadas en controles de carretera, pero también algunos casos de «accidentes» muy poco conocidos. Uno de ellos ocurrió hace apenas cuatro años, el 10 de marzo de 2006, cuando una vecina de Pasaia de 63 años murió en el alto de Gaintxurizketa al chocar con un todoterreno de la Guardia Civil. El asunto fue tratado como un suceso de tráfico más. Otro tanto pasó con la muerte de un vecino de Plentzia de 50 años en el peaje de la A-15 en Zuasti, el 15 de febrero de 1998. Falleció en una colisión en cascada provocada por un control de la Guardia Civil que estaba destinado a identificar a quienes regresaban de un mitin nacional de HB en Iruñea.
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La investigación llevada a cabo por la fundación Euskal Memoria sobre el periodo 1960-2010 ha permitido sacar a la luz varias decenas de muertes que nunca han sido conocidas o nunca han aparecido vinculadas al conflicto armado en Euskal Herria, pero que no se hubieran producido sin su existencia. La casuística es muy variada: fallecidos a consecuencia de la cárcel, de detenciones, de torturas, de cargas policiales, de controles, de persecuciones... pero todas tienen un denominador común. No aparecen en los listados de víctimas manejados hasta el momento, una cuestión de plena actualidad. De hecho, esta semana GARA informaba de que el Gobierno de Lakua ha encargado a una empresa externa elaborar el listado de «las otras víctimas». Muchos de los 474 casos de muertos por la represión censados por Euskal Memoria, de 1960 hasta 2010, nunca han sido víctimas, ni siquiera «colaterales».

Este periódico ha tenido acceso al material recopilado, que verá la luz en la próxima Feria de Durango y se distribuirá después sólo entre los promotores de la fundación. Llama la atención que los casos catalogados ahora no sólo se remontan a los años 60 y 70, más opacos informativamente, sino que también los hay bastante más recientes. Son dramas humanos a los que nunca se ha dado una dimensión política, y que muchas veces ni siquiera han llegado a ser noticia de alcance. Estos son algunos de los que difundirá ``No les bastó Gernika'':

Fallecidos camino a prisión... en 1969

Habitualmente se considera que el primer accidente mortal producido por la dispersión carcelaria fue en 1982. Sin embargo, en 1969 -año en que se superó la cota de 800 presos- ya hubo una tragedia derivada del exilio y de la prisión. El 26 de julio, el matrimonio formado por Miren Zumalde Romero y Antton Guridi Garai volvía de visitar a Xabier -hermano de Miren- en Lapurdi, donde estaba refugiado. Su otro hermano, Benito Zumalde, se encontraba preso en Burgos. A la altura del corredor del Cadagua, su vehículo se estrelló. Ambos murieron.

De la cárcel a la tumba con 32 años

El de Txomin Muiños Formoso es un caso muy poco conocido de desasistencia sanitaria en prisión con consecuencias mortales. Nacido en Gallarta en 1954, Euskal Memoria refiere que pasó a la clandestinidad tras ingresar en el PCE (r). Sufría la enfermedad de Adison, que requiere de una medicación especial que el joven no podía conseguir si quería esquivar a la Policía. «En setiembre de 1979 fue detenido por primera vez en Gasteiz. Tras diez días en la DGS, donde fue torturado, pasó a la cárcel de Zamora», narra el libro. Salió de prisión a los seis meses y siguió su trabajo político en Galicia, pero en 1980 fue detenido de nuevo y permaneció más de cuatro años preso. «Esto, sumado a las brutales torturas, represión y falta de atenciones médicas, sumió a Txomin en una profunda crisis mental, que le llevó a la muerte al poco tiempo de salir de la cárcel, concretamente el 3 de enero de 1986». Conclusión: «Si hubiera sido atendido correcta y farmacológicamente en prisión, seguiría entre nosotros. Tal vez enfermo, pero vivo».

Joxe Mari Quesada, víctima de Melitón

Joxe Mari Quesada era vecino del barrio donistiarra del Antiguo. Fue detenido numerosas veces a partir de 1961 y encarcelado dos años bajo la acusación de apoyar económicamente a familiares de presos. En 1965 se le juzgó por pertenecer a ETA. Entre tanto, se ha constatado que fue citado personalmente por Melitón Manzanas, el jefe policial de Gipuzkoa, en el Gobierno Civil, «donde padeció largos interrogatorios y repetidas sesiones de tortura. Falleció el 17 de enero de 1968 a los 35 años, tras desarrollar un abceso en la cabeza fruto de los numerosos golpes que recibió, tanto en sus detenciones como en las manifestaciones de la época. La última de ellas, el Primero de Mayo de 1967 en Donostia, cuando llegó a casa en muy mal estado, aquejado de una intensa cefalea», relata Euskal Memoria. Melitón Manzanas es reconocido oficialmente como víctima al haberle matado ETA; Joxe Mari Quesada, no.

Tres casos de brutalidad franquista

``No les bastó Gernika'' recoge otros casos más de muertos de la tortura franquista totalmente obviados y, por tanto, olvidados. El más tétrico es el de María Mercedes Ancheta, nacida en Venezuela de padres vascos y detenida en Donostia en la redada que siguió al atentado contra un tren de ex combatientes franquistas en 1961. El diario ``El Nacional'' de Caracas detalló las «salvajadas» atribuidas también a Melitón Manzanas, incluidos abusos sexuales irreproducibles por su brutalidad. Tras ocho días en comisaría, salió muy malherida y falleció en Caracas, 46 días después. Era el año 1961. Once años después moriría Juanjo Munduate, vecino de Basauri, a quien las torturas le produjeron episodios de ataques epilépticos, uno de los cuales acabó con su vida en los meses siguientes. Y el mismo año perdió la vida Alfredo Valcárcel, un pintor de Arrigorriaga torturado en la comisaría de Indautxu. «La Policía sabía que sólo tenía un riñón y se centró en él, haciéndole orinar sangre y perder el conocimiento (...) Falleció años más tarde, una vez recuperada la libertad, como consecuencia de las lesiones renales que arrastraba».

Dos controles policiales trágicos

En estos 50 años se han contabilizado numerosas muertes por tiroteos o emboscadas en controles de carretera, pero también algunos casos de «accidentes» muy poco conocidos. Uno de ellos ocurrió hace apenas cuatro años, el 10 de marzo de 2006, cuando una vecina de Pasaia de 63 años murió en el alto de Gaintxurizketa al chocar con un todoterreno de la Guardia Civil. El asunto fue tratado como un suceso de tráfico más. Otro tanto pasó con la muerte de un vecino de Plentzia de 50 años en el peaje de la A-15 en Zuasti, el 15 de febrero de 1998. Falleció en una colisión en cascada provocada por un control de la Guardia Civil que estaba destinado a identificar a quienes regresaban de un mitin nacional de HB en Iruñea.
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Denuncia a los productos transgénicos

noviembre 14, 2010

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noviembre 11, 2010

En plena campaña electoral en Estados Unidos, uno de los candidatos republicanos al Senado afirmó: estas elecciones no son sobre recomendaciones específicas, sino sobre principios. Quizás podía haber agregado que no se puede definir una política económica cuando los principios se transforman en supersticiones.

Pero es cierto es que estas elecciones legislativas en Estados Unidos tuvieron más que ver con el retorno de la derecha al poder en el Congreso, que con fórmulas de gobierno responsable, tanto en política interna como en el plano internacional. Como era de esperarse, el tema clave de las campañas estuvo relacionado con la crisis. La economía estadounidense simple y sencillamente no ha entrado en una etapa de recuperación. Aunque se ha decretado formalmente el final de la recesión, la tasa de crecimiento es mediocre y el desempleo se mantiene muy alto, rondando peligrosamente el nivel de 10 por ciento (el uso de indicadores más estrictos permite hablar hasta de 14 por ciento).

Al comenzar su mandato Obama promovió un estímulo fiscal que a todas luces era insuficiente para sacar adelante una economía tan afectada por la peor crisis en 70 años. Por el tamaño del problema, y por la estructura de la economía estadounidense (con una demanda agregada que representa 70 por ciento del producto interno), en lugar de los 700 mil millones de dólares que pidió la Casa Blanca, se hubieran requerido por lo menos unos 2 billones de dólares. Además, el paquete de estímulo debería haber descansado menos en reducciones de impuestos y más en inversiones reales, sobre todo en los renglones que podrían ayudar a introducir los cambios estructurales que necesita la economía de Estados Unidos.

De todos modos, el crecimiento que se observó en 2009 y 2010 se debió a esta postura fiscal expansiva. Sin embargo, a medida que se agota el combustible de este estímulo, la economía regresa al marasmo. Y en lugar de pensar en un esquema fiscal para revigorizar la economía, la plataforma de los republicanos estuvo basada en la idea equivocada de que lo que se necesita es eliminar el déficit fiscal.

El tema del déficit fiscal fue el punto de controversia más intenso. La demagogia llegó al grado de culpar a Obama de haberlo generado. Por lo demás, es claro que si bien cualquier gobierno debe cuidar las finanzas públicas a largo plazo, a corto plazo el miedo al déficit fiscal es el mejor aliado del estancamiento económico. En las circunstancias que atraviesa la economía de Estados Unidos, el déficit fiscal es el único instrumento para sacar adelante la economía y ayudarla a introducir los cambios que pide a gritos en materia de desigualdad, desmantelamiento del aparato industrial y del colosal déficit externo.

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La política monetaria, con la segunda fase de la flexibilidad cuantitativa, debe continuar buscando la reactivación del crédito. Pero también ha quedado claro que en una fase deflacionaria, en la que los bancos quieren mantener sus reservas y las familias quieren reducir los altos niveles de endeudamiento, poco se puede esperar de la política monetaria. Así que la política fiscal queda como el principal recurso para enderezar el barco. Desgraciadamente, la retórica sobre finanzas públicas sanas ha terminado por oscurecer el debate y anular la reflexión.

En el plano internacional, una victoria republicana tendrá repercusiones trágicas. Estados Unidos sigue enredado en dos grandes y complicadas guerras, y el control republicano del Congreso hará más difícil resolver esos conflictos. Hace unos días, David Broder, columnista del Washington Post, publicó un artículo en el que afirmaba que como Obama no podría colocar a Estados Unidos en el camino de la recuperación, lo mejor que podría hacer sería bombardear Irán porque la guerra sacaría a la economía estadounidense de la crisis. ¿Por qué? Porque según Broder fue la Segunda Guerra Mundial lo que rescató a Estados Unidos de la gran depresión. De este modo, Broder difunde uno de los mitos más enraizados en el imaginario colectivo.

Pero por más popular que sea esa creencia, es errónea, como se desprende de la historia de la década de 1930. Además, no es necesario ir a la guerra para tener una recuperación: lo más absurdo de esta retórica es que el gasto en educación, salud e infraestructura es tan apto como el gasto militar para generar empleo y apuntalar la demanda agregada. Al contrario, si algo demuestra la historia económica es que el gasto militar en Estados Unidos es uno de los factores más importantes para explicar el debilitamiento de la economía de ese país. Pero vayan ustedes a discutir con la ignorancia.

Los demócratas se preparan para un alud de malas noticias en el frente electoral. De concretarse las victorias republicanas, resultará que el partido que más contribuyó a generar la crisis saldrá triunfador. Definitivamente la amnesia del electorado en Estados Unidos es fuerte. O quizás tienen razón los que prefirieron abstenerse al pensar que los republicanos y los demócratas son la misma cosa.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.
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Bill Clinton sospecha de conspiración contra Barack Obama

septiembre 28, 2009




El ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton afirmó el domingo que una inmensa "conspiración derechista'' que lo acechó a él durante su gobierno, ahora trata de hacerle daño al presidente Barack Obama.

El ex mandatario hizo las declaraciones en una entrevista por televisión durante la cual se le preguntó sobre uno de los momentos más emblemáticos durante el caso de Mónica Lewinsky hace una década.

Por esos días, la primera dama Hillary Rodham Clinton utilizó el término "una inmensa conspiración derechista'' para describir cómo los enemigos políticos de su esposo trataban de destruir su presidencia.

En la entrevista para el programa "Meet the Press" de la cadena NBC se le preguntó al ex mandatario si él consideraba que continuaba la conspiración.

El respondió: "Por supuesto. Seguro que sí. No es tan fuerte como lo era antes, porque Estados Unidos ha cambiado demográficamente, pero sigue tan virulenta como antes". Clinton dijo que en esta ocasión, el foco está en Obama y "en su programa. Parece que desean que fracase".


Tomado de Aporrea
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